Orden a los denominados Clubes Sociales dedicados a la rumba en Facatativá




Por segundo fin de semana consecutivo todos los establecimientos que expenden y vender licor, incluyendo Clubes Sociales como los de la “Zona T” y casas de lenocinio, tendrán que cerrar a la 1 de la mañana, según lo dispone el decreto municipal 034 de 2017, firmado por el alcalde (e) Néstor Iván Cifuentes.

La medida había sido anunciada hace más de un año, cuando en ese entonces el recién posesionado alcalde Pablo Malo García decidió ponerle orden a la zona de rumba de Facatativá, que se ha tornado en un verdadero dolor de cabeza para transeúntes, residentes del sector y la propia policía, además de sectores rurales como los que limitan con el municipio de El Rosal.

En la denominada “Zona T”, que se constituyó poco antes del cierre de los bares y discotecas del barrio Los Laureles por el entonces secretario de Gobierno Diego Garzón Plazas, se instalaron inicialmente una serie de bares y la  Corporación Club Social y Deportivo Plan B, al que le siguieron Natural –que se encontraba en los Laureles- y días después del cierre de frente al entonces Cafam, justo al lado de la quebrada chicuaza, se instalaron 4 establecimientos dedicados a la venta de licor para su consumo al interior, incluyendo luces, Dj’s y hasta shows de media noche. Luego de un tiempo se construyó otro establecimiento al fondo.

Este último conglomerado de establecimientos estaban supuestamente conglomerados en la Asociación de Discotecas y Bares de Facatativá (Asodisbarfa) y por ello tenían preferencia para ocupar los espacios, pero por encima de otros miembros de la asociación, entraron a ocupar uno de los entonces peleados espacios de A&E’s, dos bares que nunca estuvo adscrito a Asodisbarfa.

Tiempo después sobre la calle 12, se fueron ubicando más establecimientos, que al igual de los anteriores, se hicieron llamar Clubes Sociales, para no permitir la entrada a las autoridades y burlar la norma de horario que se había establecido a las 2 de la mañana en años anteriores. De manera similar funcionó la zona rural fronteriza con El Rosal, en donde el meollo del asunto se centró en si el lugar estaba en Facatativá o El Rosal, situación que no se ha podido determinar.

Las riñas que se han presentado en este sector a causa de la intolerancia y el licor, han generado la desprotección del municipio porque las pocas unidades de policía con las que cuenta Facatativá terminan atendiendo situaciones en este lugar en el cual han llegado a formarse batallas campales entre grupos de borrachos. Aunado a los consumidores de basuco, las riñas que se presentan le dan la imagen de foco de inseguridad al sector.

Debido a aquello que “nos reservamos el derechos de admisión”, los dueños y administradores vetan a las personas por cualquier motivo, incluyendo porque van en sudadera o porque no visten bajo algún parámetro, fomentando la discriminación. Además de generar el éxodo de familias cada fin de semana, que salen huyendo de sus residencias, principalmente de la Urabnización Los Robles, porque no aguantan el estridente ruido de la rumba que genera vibraciones en las estructuras.

Estos denominados Clubes Sociales del barrio Chicuaza, que no contribuyen en lo mínimo al municipio en materia tributaria, han quebrado a comerciantes que tenían establecimientos de comercio legalmente constituidos y tributaban con su impuesto de Industria y Comercio, Avisos y Tableros.

Muy posiblemente será un duro golpe para sus finanzas, pero es probable que los Clubes Sociales que más dolores de cabeza han dado, puedan reflexionar sobre las consecuencias que pueden generar. de igual manera para las casas de lenocinio que también usan la figura de Clubes Sociales.

Al respecto el único propietario que ha estado dispuesto a hablar, es Jhon Méndez del Club Smegasi, que tiene una actividad comercial bajo el nombre de Amaretto. Él propietario a iniciativa propia mostró documentos, pero aduce que su Club es de los que se ven afectados, sin haber armado el desorden, que acepta se presenta en el sector

El actual secretario de Gobierno, Diego Zuleta, ha sido enfático al decir que esta zona necesita orden, pero que si los dueños de estos establecimientos no colaboran, no habrá más opción que continuar con el horario, y que con el nuevo Código de Policía las condiciones cambian a favor de las autoridades.

Mañana, segundo capítulo de este informe en el que les informaremos sobre las irregularidades qque hemos encontrado en la “Zona T”.

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