Amarga despedida de 2017 para los empleados de la Alcaldía

Dos personas intoxicadas fueron identificadas por los empleados que desistieron de la fiesta de despedida de año de los funcionarios de la Alcaldía realizada en diciembre 23 de 2017 y que fue ejecutada gracias a un proceso contractual que no aparece en el portal de contratos. 

La reunión que en un principio se planeado realizar en un establecimiento de comercio inscrito en la Secretaría de Hacienda de Facatativá, terminó realizándose finalmente en un predio ubicado en el vecino municipio de El Rosal, más cerca de Subachoque que de Facatativá, a donde habrían llegado dos amublancias. 

En dicha fiesta se tenía presupuestado brindar un delicioso plato de comida, acompañado de bebidas refrescantes y embriagantes, pasabocas y música en vivo amenizadas por grupos musicales. 

Pero para desdicha de los contratistas y los contratantes se presentó en el punto más delicado de cualquier reunión: el alimento. Por lo menos el 55% del pollo que se iba a servir y de hecho alcanzó a ser repartido entre los empleados de la ciudadanía, estaba en mal estado al momento de su entrega. 

Cuando no se había adelantado ni siquiera la primera mitad del evento, cerca de 250 personas incluidas dentro de los gastos de funcionamiento del municipio se fueron retirando de la Hacienda para dirigirse hacia sus hogares ubicados en Facatativá.  

“La comida está picha” mencionaban aquellas personas, alertando a quienes llegaban, mientras continuaban su marcha de regreso a Facatativá. La alerta sorprendió a quienes iban llegando a pie y en carro, razón por la cual estos avanzaron hasta el lugar de la reunión. 

Al llegar al sitio, efectivamente el “quorum” de la reunión no era el esperado. Las personas que asistieron y se devolvieron del evento, habían hecho comprobar que se estaba pasando por un momento nada favorable para el contratista, pues el objetivo de una fiesta de despedida de empleados es generar satisfacción, la cual no caló en casi la mitad de los empleados del sector gubernamental. 

Por tal razón el señor alcalde Malo García, se fue para el casco urbano del municipio jardín de la sabana, se engulló medio pollo en un asadero y envió a cada funcionario un cuarto del mismo pollo evaluado mediante ingestión -su especialidad- por la primera autoridad del cercado fuerte al final de la llanura. 

Ya solucionado el incidente más delicado de la reunión, el festejo continuó con las orquestas que se presentaron en tarima, el baile y la cerveza y el wiski -que como es costumbre jamás falta en las celebraciones del gremio de los trabajadores del Estado-. 

Al ser abordado por El Observador Siglo XXI -quien días antes ya había peguntado por él en la recepción de su oficina ubicada en el Palacio Municipal- al entrar a su oficina, Fabián Darío Romero Moreno, secretario Jurídico de la Alcaldía, respondió que efectivamente esa reunión se había ejecutado como objeto un contrato suscrito oficialmente en diciembre. 

Con una sincera consideración, Romero Moreno reconoció el imprevisto de la comida, referenciado que el inconveniente se presento debido a causas ambientales no previstas por el chef del cual era responsable el contratista. 

“Efectivamente hubo problemas con la comida. En total fueron 300 porciones de pollo que serían preparadas a finas hierbas. 150 alcanzaron a entregarse, pero yo sólo tuve conocimiento de una persona que dijo haberse sentido mal a causa del plato. Llegó 1 ambulancia y un carro de bomberos y aquella mujer fue llevada a Facatativá porque rechazo el servicio médico de El Rosal, el resto de personas que yo vim mal fue por causa de la cerveza.  Unos sí los vi muy mal”, afirmó en primer lugar el señor secretario Romero Moreno. 

Al mismo tiempo, el asesor de Despacho informó que el incidente de la comida se produjo, según el chef, porque el pollo que venía embalado y refrigerado fue ubicado en la cocina de leña donde se asaron los plátanos y que esto, aunado al intenso calor generado por el inclemente sol que se presentó ese día en el lugar de la reunión, descompuso de manera premeditada la proteína.  

A pesar de que en el lugar se encontraba presente un ingeniero de alimentos de la Secretaría de Salud de Facatativá que verificó la versión del chef, no se pagará la comida. Dentro del contrato se contempló la presencia de un paramédico que estuvo allí, no entiendo por qué llegaron organismos de emergencia” sostuvo el secretario consultado. 

Así mismo el Dr. Romero contó a El Observador Siglo XXI que escuchó que se haría una movilización por el suceso y por lo mismo ese día él mismo le habló a cerca de 300 personas -que sostuvo, habían- y les aceptó que se había presentado un problema, pero se solucionó y que se quería hacer algo diferente a los años anteriores. Por lo mismo en charla con el alcalde Malo García -dijo el secretario-, éste le dijo al asesor de Despacho que entonces era mejor no hacer nada. 

Al concluir la charla con EOSXXI, el secretario se mostró decepcionado por la exageración y “el alarmismo de la gente de la Alcaldía, pues, escuché que se llegó a decir que se estaba pregonando que la comida dañada había sido cocinada en una ocasión anterior y lo que llegó fue lo que sobró”. 

Luego de la charla, el secretario Jurídico se comprometió con EOSXXI, previa solicitud verbal y comedida, a entregar el informe y los documentos relacionados con el proceso contractual, dado que no aparecen en el Sistema Electrónico de Compras Públicas (SECOP) del Estado colombiano -acción obligatoria de las entidades estatales-, pero al finalizar el horario laboral de la Alcaldía de Facatativá el día de publicación de este artículo periodístico -habiéndose comprometido a enviarlos “mejor” por correo electrónico referenciado por su solicitud ara días anteriores-, no se recibió nada, más cuando ya se han enviado documentos por parte se esa Secretaría a este medio de comunicación. 

De tal manera que se desconoce cuánto se invirtió para este propósito y cuanto será descontado a razón del alimento dañado, no entregado y entregado y devuelto, entre otros detalles que no se pudieron conocer tanto del proceso contractual y de la ejecución misma del objeto de contrato. 

Lo que se conoce es que el gremio del sector sindical de la Entidad territorial no esperaba respuestas amenazantes.

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